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CENTRO LIBRE DE SUJECIONES
(Mayo 2013)




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Congregación Hermanas Hospitalarias de la Santa Cruz

Historia

Nuestra Congregación, fundada el 9 de julio de 1792, fue en su inicio una Hermandad de Caridad o Pía Asociación de “Senyoras Hermanas Enfermeras dedicadas al servey dels Pobres del Hospital General de Santa Creu de Barcelona”, fundada gracias al legado del Marqués de Llupiá, quien subvencionó esta obra pía.

Nuestra fundadora fue la Madre Teresa Cortés Baró, que impulsó la fundación y, con su ejemplo marcó el carisma de caridad y dedicación a los necesitados, que se ha mantenido fielmente a través de los años. Centró su espiritualidad en el lema:

SERVIR A CRISTO NECESITADO Y SUFRIENTE EN LOS POBRES

En 1794 la Madre Teresa Cortés tuvo que ser substituida por la Hermana Joana Perset Buxeda, debido a la grave enfermedad que sufría la Madre Teresa que la obligó a retirarse del servicio del Hospital. La Madre Joana Perset siguió el camino iniciado de generosa entrega por su predecesora, haciendo crecer la Hermandad, con nuevas vocaciones hospitalarias.

Las Hermanas estaban limitadas al servicio del Hospital de Santa Cruz, del Instituto Mental de la Santa Cruz (San Andrés), del Hospital de San Lázaro (leprosería), teniendo por único Superior a la Junta de Administración de estos Centros asistenciales. No pudieron empezar a extender su carisma hasta el año 1927 en que solicitaron la aprobación de Roma de la Pía Asociación como Congregación religiosa. Fueron trámites muy delicados que realizó la que sería primera Superiora General Madre Teresa Albá (1927-1936).

El 16 de julio de 1927 quedaba constituida la Congregación de Hermanas Hospitalarias de la Santa Cruz de Votos simples, con reconocida autonomía,
eligiéndose un Escudo con las ramas de palma y azucena como símbolo de sacrificio y pureza, una cruz en el centro con la palabra CHARITAS, expresión del espíritu que, a través de los tiempos había distinguido a las Hermanas del Santo Hospital.

La Hermana Encarnación Canals, fue su gran colaboradora desde que recayó sobre la Madre Teresa la dirección de la Comunidad de Hermanas en 1914; a su vez, la sucedió en el cargo de Superiora General, primero provisionalmente durante el período de la guerra de 1936-1939 por el fallecimiento de la Madre Teresa, y luego por elección Capitular. Dio un nuevo impulso a la Congregación abriendo nuevos caminos de servicio hospitalario y fomentando la buena formación espiritual y humana de las Hermanas para que su servicio de caridad fuese lo más competente posible. Fundó nuevas Comunidades y en 1939 inauguró la Casa Noviciado en la Casa Santa Cruz, uno de sus mayores anhelos debido a la importancia que para ella tenía la cuidada formación de las novicias, futuras Hermanas Hospitalarias.

Vida comunitaria

La vida religiosa es un don que hay que desarrollar en comunidad. Es signo de que es posible vivir entre hermanos.

En la Congregación, la Eucaristía es el centro de nuestra vida, el vínculo de nuestra unión fraterna y la fuente de nuestro servicio apostólico.

La Liturgia de las Horas es la alabanza y la oración de la Iglesia que habla de Dios con las mismas palabras de Dios. Así santificamos el día que el Señor nos da para vivir plenamente al servicio del hermano.

La oración personal y comunitaria es para nosotras una necesidad vital, ya que renovamos nuestra intimidad con Cristo, que nos invita a orar en el silencio: “Subió al monte a solas a orar” (Mt 14,23).

El compartir la misma vida consagrada según unas mismas Constituciones, la experiencia de Dios en la Congregación, exige un clima de cordialidad, de verdad, de delicadeza y discreción que favorece la amistad y el amor reflejando la madurez de la vida consagrada.

En nuestra vida de entrega y en el fiel cumplimiento de nuestras Constituciones, tenemos en cuenta la dimensión ascética: “Pues a vosotros se os concedió la gracia de que, por Cristo, no sólo creáis en Él, sino también que padezcáis por Él” (Flp 1,29).

María, Madre nuestra y Madre de la Iglesia, por su disponibilidad sin reserva es para nosotras modelo de fidelidad y entrega. “Según el plan de Dios que ha dado a Cristo al mundo por medio de María, no separaremos a Cristo de su Madre” (LG 52-53).

Apostolado

Nuestra misión de Hospitalarias, derivada de nuestro Carisma tiene como finalidad invariable, llevar la vida de Cristo, con nuestro testimonio personal y comunitario a aquellos sectores en los que el mundo rehúsa estar presente: los pobres enfermos y necesitados.
Estamos insertas a la acción dinámica de la Iglesia que pide apertura, disponibilidad y participación activa de la Pastoral de Conjunto.

Nuestro apostolado se adapta a las necesidades del lugar donde residimos: kínders, colegios, hospitales, dispensarios, residencias para la tercera edad y otras actividades de tipo social.

Atendiendo a llamada de la Iglesia después del Concilio Vaticano II, en el año 1964 la Congregación de Hermanas Hospitalarias de la Santa Cruz amplió su campo de apostolado a la obra misional, primero en Colombia donde llegaron el 18 de febrero de 1964 instalándose, en principio en el Sanatorio Antituberculoso del Carmen de Atrato. Actualmente también se encuentran en el Ecuador.


“Se habían abierto nuevos horizontes en la Congregación y todas las hermanas se sentían muy unidas por la oración con las que, lejos de su patria, esparcían el carisma hospitalario de caridad”.

“Id al Hospital. No dejéis a los enfermos, procurad que no les falte nada, no los abandonéis” (julio de 1936). Madre Teresa Albá.


Colombia


La Congregación en Colombia, de acuerdo con nuestro carisma, OPTAMOS como Jesús, por los pobres y desvalidos, cada día en aumento, a causa de los desplazamientos forzados y agravado por la política neoliberal reinante. Lo hacemos procurando dar respuesta a la necesidades más apremiantes, tanto a nivel espiritual como a nivel humano, haciéndolo posible para encarnar la ternura de Dios para todos los hombres, sin acepción de nadie.

Llegada de la Congregación: 1964, respondiendo a la invitación del entonces Vicario Apostólico de la diócesis de Quibdó, Monseñor Pedro Grau y Arola.

Estamos presentes en: Envigado, Robledo, Quibdó y Santa Fe de Bogotá.


Ecuador


Nuestro espíritu de atención "a los pobres, enfermos
y necesitados" nos lleva a trabajar en las siguientes áreas:

  • Atención integral a las personas mayores, en
    ancianatos;
  • A los niños y jóvenes en preescolares, colegios, y a través del "Plan Padrino", con la colaboración de Kansas City, programas de atención a niños desnutridos, o en estado de desnutrición.
  • Pastoral de conjunto con las parroquias en la que estamos insertas.
  • Acogida a grupos de oración y hospitalidad a personas que están de paso, por diferentes circunstancias.
  • Trabajo con los laicos, que desean cooperar con
    nuestra misión.
  • Asistencia social y escucha a las personas que
    acuden a nuestra comunidades pidiendo ayuda a sus problemas.


Consultorio médico “Madre de la Salud”, Fe y Alegría

Nuestro objetivo principal es el poder trabajar en la salud integral de los niños y familiares concientizando sobre lo importante que es el cuidar la salud y así poder solucionar patologías que en su mayoría son preventivas y curables.
Se trabaja en equipo multidisciplinario con todo el personal, con gran cariño y dedicación, requisitos importantísimos para hacer de nuestro trabajo una misión de amor y entrega a nuestros niños, futuro de nuestro pueblo ecuatoriano; pero somos conscientes de que nos falta mejorar mucho en todo los aspectos para tener niños sanos.

También se va realizando durante el período escolar charlas educativas a los niños de la escuela “Juan Pablo II “ sobre enfermedades básicas como: desnutrición, alergias, parásitos, problemas respiratorios; además se les atiende en todo lo referente a salud.

A los niños de quinto y sexto año se les pasan vídeos, dándoles informaciones y guía, ya que esos temas son de gran importancia para ellos.

El objetivo general es poder cumplir con una medicina preventiva con niños y familias de barrio ofreciéndoles nuestra mejor atención y cuidados humanos y espirituales.
El consultorio brinda al barrio diferentes servicios como son: medicina general, odontología, pediatría, ginecología, psicología, terapia de lenguaje, laboratorio y farmacia popular.


Todo para poder realizar trabajo integral de salud y ayuda a nuestros pacientes, entendiendo que todos necesitan ayuda, afecto y consuelo.
La verdadera misión de la medicina es prevenir la enfermedad y esto lo entendemos y practicamos a diario educando a la madre de familia que acude con sus niños. Le enseñamos cuál es la mejor manera de alimentarlos y nutrirlos, aun en su precaria economía, motivándolas para los controles mensuales y poder efectuar un seguimiento de su crecimiento.
Se trabaja con los niños de la escuela “JUAN PABLO II" de FE y ALEGRÍA porque la salud y la educación son derechos innegables a los que todos, en especial los niños deben acceder.
El subcentro realiza un trabajo de salud organizado y continuo de medicina preventiva con los niños y sus familias. Se lleva control de peso y talla, examen
físico de cada uno de ellos y se detectan patologías.

Las Hermanas Hospitalarias de la Santa Cruz coordinamos el centro de capacitación de la mujer, donde se imparten clases de corte, punto y manualidades y beneficiando con ello a las jóvenes que no pueden estudiar al igual que a algunas madres de escasos recursos económicos.
Las clases que se imparten son:

  • Lunes de 3 a 5 p.m.: clases de punto;
  • Martes y Miércoles: primer año de corte y confección;
  • Jueves y Viernes: segundo año de corte y confección;
    Al finalizar los dos años y habiendo aprobado el curso, reciben un diploma para trabajar en una empresa y confeccionar la ropa de la familia;
  • Los sábados se dan clases de manualidades, jarros adornos, motivos navideños, pudiendo hacer pequeños ingresos en su hogar.

Al final del curso se hace una exposición de todos los trabajos realizados y se celebra con una fiesta premiando la constancia y esfuerzo de las participantes.
Las profesoras pertenecen a Oscus, estando preparadas en sentido espiritual, profesional y humano; procuramos que las alumnas encuentren en el centro un ambiente respetuoso, acogedor y espiritual.

Todo con el deseo de seguir a Jesus que "pasó por la tierra haciendo el bien". Es maravilloso correr la aventura de entregarse al Señor, a través del servicio a los hermanos que sufren. Es el mismo Jesús que nos dice:
"Os aseguro que cuando lo hicisteis con uno de estos mis hermanos más pequeños, por mí lo hicisteis". (Mateo,26,40).



Hermanas destacadas


Madre Teresa Cortés Baró

Nació en La Pobla de Segur (Lleida), el 20 de diciembre de 1762. Su padre Benet era el cirujano del pueblo, su madre Elisabet era hija de un tejedor de Peramea. Teresa perdió a su padre cuando sólo tenía cuatro años; por ese motivo su madre junto con los otros tres hermanos de Teresa se trasladó a otro pueblo para encontrar ayuda de sus familiares.

A los 20 años, Teresa se siente atraída por el ideal de servir a los pobres por amor a Jesucristo y parte hacia Francia con otras cinco jóvenes para formarse como Hijas de la Caridad.

En 1790 regresa a España para servir a las pobres enfermas del Hospital de la Santa Cruz de Barcelona. La Junta del Hospital descubre en seguida sus buenas cualidades y le demuestra plena confianza dejando bajo su responsabilidad Departamentos importantes.

El 9 de julio de 1792 viste el hábito de la nueva Hermandad Hospitalaria de la que es nombrada Superiora o “Mare”. A pesar de su delicada salud trabajaba sin descanso para consolidar la recién formada Comunidad.

Se ve obligada a tomarse períodos de descanso fuera del Hospital pues su enfermedad se va agravando, a pesar de sus deseos de seguir atendiendo a sus queridas enfermas. Finalmente en el mes de octubre de 1793 escribe a la Muy Ilustre Administración del Hospital presentando la renuncia de su cargo y enviando el Escudo.

Acabando sus días en el Monasterio de San Juan de Barcelona donde se encontraba gravemente enferma cuando hizo su renuncia.


Madre Teresa Albá Busquets (1857-1936).

Nació en Sant Pere de Ribes (Barcelona) el 1 de noviembre. De familia labradora y muy cristiana, en ella aprendió el amor a Dios y al prójimo. De carácter dócil y bondadoso, habituada al trabajo y a la oración, en 1880 se sintió llamada a servir a Dios en la persona de los pobres enfermos y necesitados ingresando en la Comunidad de Hermanas de la Caridad del Hospital de Santa Cruz de Barcelona.
Se entregó plenamente al servicio de caridad en todas las tareas que le fueron encomendadas por sus Superiores, quienes pronto descubrieron en ella sus cualidades para la dirección y su acierto como guía espiritual de Postulantes y Novicias.
Le fueron confiados diversos cargos de responsabilidad hasta que finalmente, y por total unanimidad, en 1914 fue elegida “Mare” de la Comunidad de las Hermanas, dejando un inolvidable ejemplo de caridad con los pobres y de gran solicitud con las Hermanas.

Madre Encarnación Canals Comas (1880-1943).

Nacida en Barcelona el 26 de agosto de padres muy cristianos. Desde su tierna infancia fue educada en las más sólidas virtudes por su piadosa madre. Muy pronto se despertó en ella la vocación religiosa, creyendo que el Señor la llamaba a una vida de oración y silencio pero a los 15 años conoció el Hospital de Santa Cruz causándole profunda impresión ver las necesidades de los pobres enfermos y las Hermanas que cuidaban de ellos.
Este hecho cambió el curso de su vida de tal modo que, después de resolver sus dudas e invocar la ayuda de la Virgen María, ingresaba en el Santo Hospital en 1898. A pesar de su delicada salud se entregó con abnegación a todo cuanto disponía la obediencia destacando en seguida por sus virtudes de caridad y comprensión.