Este sitio usa cookies, si continuas navegando entendemos que aceptas su uso.

Más información acerca de las cookies
CENTRO LIBRE DE SUJECIONES
(Mayo 2013)




Para videoconferencias con residentes, ponerse en contacto con antelación llamando al 941-210835

residenciadelasantacruz@gmail.com

Centro Libre de Sujeciones

Centro Libre de Sujeciones

En 2010 la residencia inició un proceso información y formación para la progresiva eliminación de sujeciones físicas y farmacológicas en el centro.

A dichas sujeciones también se les suele denominar como contenciones mecánicas o químicas. Todo ello son eufemismos para lo que no deja de ser simples ataduras.

Los profesionales que trabajamos en este centro pensamos que estas ataduras atentan contra la dignidad de las personas por lo que tenemos la obligación moral de eliminarlas o, como mínimo, relegarlas únicamente para aquellos casos extremos. Por otra parte está demostrado que la utilización de sujeciones lleva consigo el deterioro de las capacidades físicas (incontinencia, pérdida de tono muscular, úlceras,…) y psíquicas (depresión, apatía,…) del residente.

¿Qué casos pueden considerarse extremos como para permitir sujeciones? Sólo existen dos casos legalmente autorizados: Cuando una persona presenta una alteración de conducta que le incita a agredir a otras personas, o cuando desea causarse mal a sí misma. En ambos casos, no sirve sólo con que se den estos supuestos sino que, antes de aplicar sujeciones, se deben haber agotado todos los medios alternativos para reconducir dicha conducta: Trasladar a la persona a un lugar con más o menos estímulos, intentar satisfacer la necesidad física o fisiológica que suele estar detrás de estas alteraciones, probar terapias de apaciguamiento por más de un profesional, solicitar colaboración a la familia, buscar posibles efectos placebos, etc. Y, en todo caso, si ninguna de estas actuaciones diera resultado, la atadura debe ser lo menos agresiva posible, discreta para evitar la vergüenza de la persona,  por el mínimo tiempo posible, y siempre debe ir acompañada de medidas de compensación de mayor presencia de profesionales, atención constante a sus necesidades fisiológicas, etc.

Después de esta exposición, queda claro que ni la deambulación errante de las personas ni el riesgo de caídas son per se suficientes razones para la aplicación de ataduras. Es más grave la pérdida de dignidad de una persona que cualquier fractura derivada de una mala caída.

El ofrecer un servicio sin ataduras requiere una concienciación de toda la plantilla y una estrecha colaboración e, incluso diríamos, complicidad con las familias. Son muy pocos los centros en España que ofrecen este servicio de calidad y por tanto hay muy pocos ejemplos donde fijarse y formarse.  Con esto queremos decir que no estamos exentos de cometer errores. Nos esforzamos para que sean los mínimos ya que estamos tratando con personas muy vulnerables debido a la edad y las enfermedades. Desde luego que nos resultaría más cómodo emplear ataduras como hacen en otros centros y evitar así determinados riesgos de caídas y problemas con algunas familias pero, volviendo al principio de esta exposición, entendemos que si las ataduras atentan contra la dignidad de las personas… no hay nada más que discutir.

Aunque el trabajar sin sujeciones es un modelo que requiere una atención constante y un debate individualizado en función de cada persona, queremos destacar dos hitos importantes conseguidos gracias al esfuerzo de toda la plantilla: En mayo de 2013 la Residencia Santa Cruz fue acreditada por el programa “Desatar al anciano y al enfermo de Alzheimer” de la organización CEOMA (Confederación Española de Organizaciones de Mayores) como Centro Libre de Sujeciones. Y, un año más tarde, en 2014 recibimos la acreditación definitiva.